martes, 14 de diciembre de 2010

El límite de la paciencia...



Un par de veces al mes los teleoperadores prueban mi paciencia llamándome a horas intempestivas. Esta mañana, cuando me han despertado, he decidido ser yo la que probara la paciencia del otro, y tras responderle amablemente a la señorita y darle los datos que me pedía, le he dicho que me disculpara un segundo, que en seguida volvía. He dejado el móvil sobre la mesilla y me he ido a desayunar.

Al volver me he desilusionado bastante, para qué negarlo. A nosotros nos tienen horas al teléfono escuchando sus asquerosas musiquitas, y la tía me ha colgado a los 3 minutos y 39 segundos.

Piden algo de lo que ellos carecen. Eso, o que no he tenido el detalle de ponerle música para la espera...

Un cordial saludo.

domingo, 10 de enero de 2010

¿Hecatombe o milagro?



Pues ni lo uno ni lo otro. Si mañana llueve... Nos jodemos todos...

viernes, 8 de enero de 2010

Mi nueva taladradora



Al mirar en mi correo con sorpresa descubrí,
un premio en una encuesta de unos meses o algo así...
Tal vez yo o tal vez tú, tal vez cualquiera la usará,
pero ya te darás cuenta que taladra de verdad.

Aquí está, viene ya tan feliz,
con sus brocas de amor para tí,
quizás también para mí,
sí también para mí.

Esas brocas van contigo donde quiera que tú vas,
están entre tu mano y donde quieras taladrar,
son las brocas que se clavan una vez y otra vez más,
esas brocas van contigo donde quiera que tú vas.

Y verás que te dirán que no tienes percutor,
y dirás que eso es mentira porque tiene su botón.
Es genial, pues al final para todo se puede usar,
y las brocas se utilizan pues la Uneo viene y va.

Aquí está, viene ya tan feliz,
con su modo percutor para tí,
quizás también para mí,
sí también para mí.

Esas brocas van contigo donde quiera que tú vas,
están entre tu mano y donde quieras taladrar,
son las brocas que se clavan una vez y otra vez más,
esas brocas van contigo donde quiera que tú vas.

Aquí está, viene ya tan feliz,
con sus brocas de amor para tí,
quizás también para mí,
sí también para mí.

Esas brocas van contigo donde quiera que tú vas,
están entre tu mano y donde quieras taladrar,
son las brocas que se clavan una vez y otra vez más,
esas brocas van contigo donde quiera que tú vas.
Lalalalalaralala

martes, 15 de diciembre de 2009

Alta tecnología



En una época como la nuestra, en la que las novedades tecnológicas invaden todas las áreas de la vida cotidiana, puedo afirmar (y afirmo), que donde esté lo de toda la vida, que se quite tanto cacharrito electrónico y tanta mierda.

El frío de estos últimos días me impedía coger el sueño con facilidad, y todas las noches dedicaba una hora y media como mínimo a dar vueltas en la cama con los pies como polos.

De una visita a casa de una amiga tomé la idea: se había comprado una bolsa de agua caliente. La envidia y la fascinación pudieron conmigo y no esperé ni una semana para hacerme con la mía.

Hay gente que lo verá una horterada, y un regreso al pasado innecesario. Otros dirán que es algo retro, y aplaudirán mi compra por estar a la moda.

Yo paso de gilipolleces. Está claro que las cosas de toda la vida son las que mejores resultados ofrecen, son más duraderas, contaminan menos y a penas consumen energía.

Esta noche he dormido en la gloria bendita con mis piececetes al calentico del agua. ¡¡Qué maravilla!! Se lo recomiendo a todo el mundo. Tarde o temprano, todos volveremos a tener una, igual que nuestros hijos, que no llevarán pañales de los de ahora que contaminan tanto, y volverán a los picos de antaño.

He dicho.

martes, 1 de diciembre de 2009



Pedrito recorre las ferias de España con su singular espectáculo:

-¡Lo nunca visto, señores y señoras, distinguido público! -pregona por un altavoz desde el podio de una caja de cerveza invertida-. ¡Señores, pasen y vean y se asombrarán: por dos pesetas vean La Caraba! ¡La maravilla de la feria! ¡No se lo van a creer!

La gente, que está acostumbrada a expresar con asombro con la frase hecha: "Esto es la caraba", sin saber lo que significa esa palabra, se acerca, curiosa, al carromato.

- ¡Señores, entren y vean La Caraba! ¡La auténtica, la genuina caraba!

Los más curiosos satisfacen la tarifa, 2 pesetas, y entran en la barraca apartando la cortina astrosa que la cierra. Detrás de una soga, que configura un angosto pasillo, sólo encuentran una mula huesuda, vieja, carne de matadero, que mastica paja despaciosamente. O sea: la mula que tira del carromato. Un cartel explica: "Esta es la caraba, que ya no ara."

-Pero ¡esto es un timo! -protesta un parroquiano estafado.

-No, señor, es legítimo -se defiende Pedrito-. Yo le enseño a usted La Caraba, "la que araba", dicho en fino, que ya está jubilada y no ara.

La verdad es que muy pocos protestan a la salida. Los timados sales alabando el contenido de la caseta para que los indecisos que aguardan fuera piquen.

- ¡Si no lo veo, no lo creo! -dice uno.

- ¡Hay que ver los misterios que encierra el mundo! -corrobora su acompañante.

- ¡Qué barbaridad! ¡Esto sí que es una maravilla y no los rascacielos! -corrobora un tercero.

Los indecisos no se lo piensan más y aflojan las 2 pesetas para desvelar el misterio.

- Esto es un negocio que sólo se justifica por la mala leche que nos gastamos los españoles. "Ya que me he jodido yo, que se jodan los otros" -comenta Diego a su amigo Rivas.

No le falta razón.

(Juan Eslava Galán, Los años del Miedo)

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Calentando un huevo... ¡¡¡sale un pollito!!!

No sé si me da más pena este viejuno, o la gente que se cree las tonterías que cuenta...



Ea, soy una NECIA, lo reconozco...

Que ustedes lo pasen bien.

Salud!

sábado, 21 de noviembre de 2009

Elefantes elegantes, por detrás y por delante.


Normalmente mi amiga Gladys es la que se encarga de soñar con cosas geniales, yo siempre suelo soñar mierdas. Pero el sueño de hoy tenía que compartirlo...

Me encontraba en un patio de tierra bastante grande, y bastante descuidado, con sus malas hierbas asomando en metro cuadrado sí, metro cuadrado también.

No sé por qué, en mi mano sostenía una manguera.

De pronto, dos crías de elefante se acercan a mí, me miran extrañados y empiezan a alejarse. Yo los miro a ellos (no sin menos extrañeza) y me doy cuenta que mientras que el que va delante está de buen año y buen ver, el que va detrás está muy sucio, desnutrido, y camina triste.

- ¡Psé! ¡Oye! ¡Espera, que te pego un manguerazo! - le digo al pobrecito.

El pequeño elefante, se da la vuelta, y con una sonrisa y vocecilla de pito me dice que muchas gracias, pero que no hace falta que me tome la molestia.

- Que no es molestia...

Y comienzo a echarle agua.

Poco a poco la mugre se va quitando, y como por arte de magia, el elefante comienza a engordar, a ponerse guapísimo, a sonreir.

Cuando termino, me da las gracias y se aleja con su compañero. Algo ha cambiado. Ahora él también es un elefante feliz.

Cuando me he despertado estaba muy contenta. Había hecho una buena obra. Y es que está clarísimo, ¿qué importa las putadas que le hagas a la gente del curro, de clase, a tus amigos, o a tu propia familia, si luego redimes esa pena haciendo algo bueno en sueños...?

¡Salud!