martes, 15 de diciembre de 2009

Alta tecnología



En una época como la nuestra, en la que las novedades tecnológicas invaden todas las áreas de la vida cotidiana, puedo afirmar (y afirmo), que donde esté lo de toda la vida, que se quite tanto cacharrito electrónico y tanta mierda.

El frío de estos últimos días me impedía coger el sueño con facilidad, y todas las noches dedicaba una hora y media como mínimo a dar vueltas en la cama con los pies como polos.

De una visita a casa de una amiga tomé la idea: se había comprado una bolsa de agua caliente. La envidia y la fascinación pudieron conmigo y no esperé ni una semana para hacerme con la mía.

Hay gente que lo verá una horterada, y un regreso al pasado innecesario. Otros dirán que es algo retro, y aplaudirán mi compra por estar a la moda.

Yo paso de gilipolleces. Está claro que las cosas de toda la vida son las que mejores resultados ofrecen, son más duraderas, contaminan menos y a penas consumen energía.

Esta noche he dormido en la gloria bendita con mis piececetes al calentico del agua. ¡¡Qué maravilla!! Se lo recomiendo a todo el mundo. Tarde o temprano, todos volveremos a tener una, igual que nuestros hijos, que no llevarán pañales de los de ahora que contaminan tanto, y volverán a los picos de antaño.

He dicho.

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