martes, 1 de diciembre de 2009



Pedrito recorre las ferias de España con su singular espectáculo:

-¡Lo nunca visto, señores y señoras, distinguido público! -pregona por un altavoz desde el podio de una caja de cerveza invertida-. ¡Señores, pasen y vean y se asombrarán: por dos pesetas vean La Caraba! ¡La maravilla de la feria! ¡No se lo van a creer!

La gente, que está acostumbrada a expresar con asombro con la frase hecha: "Esto es la caraba", sin saber lo que significa esa palabra, se acerca, curiosa, al carromato.

- ¡Señores, entren y vean La Caraba! ¡La auténtica, la genuina caraba!

Los más curiosos satisfacen la tarifa, 2 pesetas, y entran en la barraca apartando la cortina astrosa que la cierra. Detrás de una soga, que configura un angosto pasillo, sólo encuentran una mula huesuda, vieja, carne de matadero, que mastica paja despaciosamente. O sea: la mula que tira del carromato. Un cartel explica: "Esta es la caraba, que ya no ara."

-Pero ¡esto es un timo! -protesta un parroquiano estafado.

-No, señor, es legítimo -se defiende Pedrito-. Yo le enseño a usted La Caraba, "la que araba", dicho en fino, que ya está jubilada y no ara.

La verdad es que muy pocos protestan a la salida. Los timados sales alabando el contenido de la caseta para que los indecisos que aguardan fuera piquen.

- ¡Si no lo veo, no lo creo! -dice uno.

- ¡Hay que ver los misterios que encierra el mundo! -corrobora su acompañante.

- ¡Qué barbaridad! ¡Esto sí que es una maravilla y no los rascacielos! -corrobora un tercero.

Los indecisos no se lo piensan más y aflojan las 2 pesetas para desvelar el misterio.

- Esto es un negocio que sólo se justifica por la mala leche que nos gastamos los españoles. "Ya que me he jodido yo, que se jodan los otros" -comenta Diego a su amigo Rivas.

No le falta razón.

(Juan Eslava Galán, Los años del Miedo)

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