martes, 15 de diciembre de 2009

Alta tecnología



En una época como la nuestra, en la que las novedades tecnológicas invaden todas las áreas de la vida cotidiana, puedo afirmar (y afirmo), que donde esté lo de toda la vida, que se quite tanto cacharrito electrónico y tanta mierda.

El frío de estos últimos días me impedía coger el sueño con facilidad, y todas las noches dedicaba una hora y media como mínimo a dar vueltas en la cama con los pies como polos.

De una visita a casa de una amiga tomé la idea: se había comprado una bolsa de agua caliente. La envidia y la fascinación pudieron conmigo y no esperé ni una semana para hacerme con la mía.

Hay gente que lo verá una horterada, y un regreso al pasado innecesario. Otros dirán que es algo retro, y aplaudirán mi compra por estar a la moda.

Yo paso de gilipolleces. Está claro que las cosas de toda la vida son las que mejores resultados ofrecen, son más duraderas, contaminan menos y a penas consumen energía.

Esta noche he dormido en la gloria bendita con mis piececetes al calentico del agua. ¡¡Qué maravilla!! Se lo recomiendo a todo el mundo. Tarde o temprano, todos volveremos a tener una, igual que nuestros hijos, que no llevarán pañales de los de ahora que contaminan tanto, y volverán a los picos de antaño.

He dicho.

martes, 1 de diciembre de 2009



Pedrito recorre las ferias de España con su singular espectáculo:

-¡Lo nunca visto, señores y señoras, distinguido público! -pregona por un altavoz desde el podio de una caja de cerveza invertida-. ¡Señores, pasen y vean y se asombrarán: por dos pesetas vean La Caraba! ¡La maravilla de la feria! ¡No se lo van a creer!

La gente, que está acostumbrada a expresar con asombro con la frase hecha: "Esto es la caraba", sin saber lo que significa esa palabra, se acerca, curiosa, al carromato.

- ¡Señores, entren y vean La Caraba! ¡La auténtica, la genuina caraba!

Los más curiosos satisfacen la tarifa, 2 pesetas, y entran en la barraca apartando la cortina astrosa que la cierra. Detrás de una soga, que configura un angosto pasillo, sólo encuentran una mula huesuda, vieja, carne de matadero, que mastica paja despaciosamente. O sea: la mula que tira del carromato. Un cartel explica: "Esta es la caraba, que ya no ara."

-Pero ¡esto es un timo! -protesta un parroquiano estafado.

-No, señor, es legítimo -se defiende Pedrito-. Yo le enseño a usted La Caraba, "la que araba", dicho en fino, que ya está jubilada y no ara.

La verdad es que muy pocos protestan a la salida. Los timados sales alabando el contenido de la caseta para que los indecisos que aguardan fuera piquen.

- ¡Si no lo veo, no lo creo! -dice uno.

- ¡Hay que ver los misterios que encierra el mundo! -corrobora su acompañante.

- ¡Qué barbaridad! ¡Esto sí que es una maravilla y no los rascacielos! -corrobora un tercero.

Los indecisos no se lo piensan más y aflojan las 2 pesetas para desvelar el misterio.

- Esto es un negocio que sólo se justifica por la mala leche que nos gastamos los españoles. "Ya que me he jodido yo, que se jodan los otros" -comenta Diego a su amigo Rivas.

No le falta razón.

(Juan Eslava Galán, Los años del Miedo)