
Normalmente mi amiga Gladys es la que se encarga de soñar con cosas geniales, yo siempre suelo soñar mierdas. Pero el sueño de hoy tenía que compartirlo...
Me encontraba en un patio de tierra bastante grande, y bastante descuidado, con sus malas hierbas asomando en metro cuadrado sí, metro cuadrado también.
No sé por qué, en mi mano sostenía una manguera.
De pronto, dos crías de elefante se acercan a mí, me miran extrañados y empiezan a alejarse. Yo los miro a ellos (no sin menos extrañeza) y me doy cuenta que mientras que el que va delante está de buen año y buen ver, el que va detrás está muy sucio, desnutrido, y camina triste.
- ¡Psé! ¡Oye! ¡Espera, que te pego un manguerazo! - le digo al pobrecito.
El pequeño elefante, se da la vuelta, y con una sonrisa y vocecilla de pito me dice que muchas gracias, pero que no hace falta que me tome la molestia.
- Que no es molestia...
Y comienzo a echarle agua.
Poco a poco la mugre se va quitando, y como por arte de magia, el elefante comienza a engordar, a ponerse guapísimo, a sonreir.
Cuando termino, me da las gracias y se aleja con su compañero. Algo ha cambiado. Ahora él también es un elefante feliz.
Cuando me he despertado estaba muy contenta. Había hecho una buena obra. Y es que está clarísimo, ¿qué importa las putadas que le hagas a la gente del curro, de clase, a tus amigos, o a tu propia familia, si luego redimes esa pena haciendo algo bueno en sueños...?
¡Salud!